La holofonía viene a ser para el audio lo que la holografía para la imagen, y la verdad es que los efectos conseguidos son realmente espectaculares, es como si cerraras los ojos y estuvieses en otro lugar.
Para conseguir que el cerebro sea capaz de adivinar la posición de la fuente de sonido, se graban las secuencias de cada oído independientemente empleando una cabeza de maniquí equipada con dos micrófonos omnidireccionales situados a la altura de cada oreja. Luego ambas grabaciones se recombinan usando técnicas correctivas, y el resultado se emite por un único canal. Esta técnica imita como el sonido llega a cada oído que interactúa con la forma de las orejas humanas y la cabeza, el cerebro “cree” que lo que se uno escucha por cada audífono lo esta haciendo en persona. A diferencia del estéreo, solo es la emisión del sonido en dos canales.



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